CCOO pone en valor el doble papel de la mujer en el ámbito sanitario y el cuidado familiar en la crisis actual

  • Artículo de opinión de la secretaria de Mujeres y Políticas LGTBIQ de la Federación de Sanidad y Sectores Sociosanitarios de CCOO (FSS-CCOO), Silvia Espinosa López.

14/03/2020.
Secretaria Mujeres y Políticas LGTBIQ de la FSS-CCOO, Silvia Espinosa López.

Secretaria Mujeres y Políticas LGTBIQ de la FSS-CCOO, Silvia Espinosa López.

La Federación de Sanidad y Sectores Sociosanitarios de CCOO (FSS-CCOO) quiere poner en valor y reconocimiento, más que nunca, al personal sanitario que representamos, y a todo el personal que hace posible que, en los hospitales, centros sanitarios y sociosanitarios, se esté librando una guerra cuerpo a cuerpo y sin cuartel contra el COVID-19. Pero también queremos poner en valor, una vez más, que más del 80% de todo el sector de Actividades Sanitarias y Servicios Sociales somos mujeres y, por tanto, las principales responsables de los trabajos que sostienen la vida, la salud y los cuidados a las personas dependientes, mayores, enfermas y vulnerables de nuestra sociedad, también en estos momentos tan duros.

En segunda línea de fuego, en los hogares, también se vive otra crisis, la de quién va a cuidar de los niños y niñas sin guardería ni colegio, y de las personas mayores y dependientes sin centros de día. Nosotras también estamos en el centro de este huracán, pues está pasando lo que pasa siempre en las crisis, que la Administración envía los cuidados al entorno doméstico, donde históricamente las mujeres los asumimos de manera gratuita e invisible. Porque desafortunadamente la corresponsabilidad de hombres y administraciones en esos cuidados que lastran las vidas y carreras profesionales de las mujeres no llega todavía, y somos las que mayoritariamente vamos a sufrir la falta de medidas para poder hacer frente a todo ese trabajo que se nos viene encima. Porque hay que continuar trabajando, más que nunca, en hospitales, geriátricos, centros de Atención Primaria, farmacias o supermercados…, ámbitos todos fuertemente feminizados.

Otros sectores permiten el teletrabajo, pero trabajar en casa va a ser muy complicado con criaturas y personas mayores a las que hay que atender. Los socorridos abuelos y abuelas esta vez deberían quedar fuera de esta crisis, ya que son personal de riesgo y hay que protegerlos. Esta crisis de conciliación, amenaza con convertirse en una puerta de salida del empleo para muchas mujeres.

Decir en este momento absolutamente complejo que las crisis son oportunidades para crecer, aprender o para reinventarse es difícil, pero necesario, y albergamos la esperanza de que asi sea. Por el momento vemos cumplida una reivindicación antigua y constante de la FSS-CCOO: se ha puesto la vida, la salud y el bienestar de las personas en el centro de las políticas y los esfuerzos, como el bien más preciado.

Desde CCOO esperamos que una vez vencido el coronavirus, las políticas públicas no pierdan de vista que tienen que orientarse hacia ese modelo de sociedad que pone a las personas en el centro. Después de esta crisis, seguro que la sociedad en pleno tomará consciencia renovada de la importancia de tener un servicio sanitario público fuerte, que brinde a sus profesionales empleo de calidad y estabilidad para dar el mejor servicio, que hay que cuidarlo como nuestra joya más preciada que es, y reforzarlo, y nunca más recortarlo.

También creemos que esta crisis va a ser un acicate para que muchos hombres (sin más remedio) se pongan a cuidar en igualdad en los hogares, y que, por fin, las políticas de conciliación tengan un lugar importante en las empresas donde el trabajo se organice de manera más humana, teniendo en cuenta que las personas tenemos familias que cuidar.

Cuando todo esto acabe, esperamos que nadie ponga en duda nunca más que los trabajos que hacemos mayoritariamente las mujeres son tan importantes como los que hacen los hombres; que no nacemos sabiendo cuidar, limpiar o cocinar, y que es injusto que cobremos menos por trabajos de igual valor, o que nos toque mucha más parte del trabajo que no se cobra.

Si es verdad que de las malas experiencias es de las que más se aprende, ojalá despertemos de esta pesadilla como una sociedad más humana, más unida y más reivindicativa, que no puede avanzar verdaderamente sin poner por delante lo que más vale, las personas… y de eso, sabemos mucho las mujeres.

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