Lo que no se nombra no existe

  • Artículo de opinión de Ana Suárez, delegada CCOO (Cádiz)

26/04/2019.
26 de Abril, Día Visibilidad Lésbica.

26 de Abril, Día Visibilidad Lésbica.

Hoy me han dado la oportunidad de hablar en público (a través de este medio) y aunque hubiera sido muy cómodo eludir el reto, me pareció más honesto afrontarlo. No es fácil, pero más que cuestión de valentía, lo es de supervivencia.

Hace unos días sucedió algo que me resultó sorprendente. Compartí con un grupo de whatsapp la fotografía que ilustra este texto. Inmediatamente alguien escribió: “Ana, ¿qué es eso?” (como si no fuera lo suficientemente obvio). Otro contestó: “Una libreta”. A lo que un tercero añadió: “Y un boli Bic. Negro”.

Me costó dar crédito y me pregunté: ¿tan invisibles somos?, ¿qué es lo que sucede?, ¿Es que el lesbianismo no entra del espectro del ojo humano?, ¿cuántas dioptrías hacen falta para reconocer a dos mujeres que se están amando?, ¿por qué algunas personas miran hacia otro lado, reaccionan con risa nerviosa o se sienten no solo incomodos sino ofendidos ante imágenes como esta?. Hoy 26 de abril es un día importante. Celebramos el compromiso de la visibilidad.

La sexualidad no puede ser algo que solo exista entre cuatro paredes. No se debe dejar de ser para ser solo en la intimidad. Vivir esa dualidad produce como poco infelicidad.

Tradicionalmente, las relaciones entre mujeres han sido ignoradas. Se cuenta que la Reina Victoria de Inglaterra no catalogó como delito el lesbianismo al entender que no se podía castigar algo que no existía. Parece que nunca hemos sido una realidad.

En ocasiones, se ha podido entender la invisibilidad como forma de protección. Así, desde sectores homosexuales masculinos se ha considerado este hecho una ventaja pero, ¿qué ventaja tiene no existir?

A día de hoy, mostrarse abiertamente lesbiana aún supone rechazo o discriminación. Silenciar tu orientación, ocultarla, disfrazarla, mentir es una forma de violencia. Aún peor puede resultar interiorizarlo, generando culpa o vergüenza.

Por todo esto, aunque son de agradecer los referentes en la vida pública, no deberían serlo menos en la privada. Es importante, en nuestros círculos, ser consistentes en proyectar nuestra realidad. Tenemos que respetarnos para ser respetadas y respetados. No cabría pedir a los demás que nos hagan visibles si nosotras mismas nos envolvemos en la capa de la invisibilidad.

Hay que dar el paso. Nuestro esfuerzo personal es ser quien soy, siempre.

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