Federación de Sanidad y Sectores Sociosanitarios | 14 agosto 2026.

La oposición de varias comunidades autónomas al nuevo modelo de guardias demuestra que el Estatuto Marco es hoy más necesario que nunca

  • Las CCAA rechazan perder un sistema basado en jornadas interminables y en la disponibilidad permanente de profesionales.
  • El nuevo Estatuto Marco protege la salud de quienes cuidan y fortalece la calidad del SNS.

13/07/2026.
Personal médico

Personal médico

Las informaciones conocidas en los últimos días sobre la oposición de varias comunidades autónomas (CCAA) al nuevo régimen de jornada y guardias previsto en el Estatuto Marco ponen de manifiesto una realidad que CCOO viene denunciando desde el inicio de la negociación: la principal resistencia al nuevo Estatuto no responde a razones asistenciales, sino al rechazo de algunas administraciones sanitarias a perder un modelo de gestión de recursos humanos basado durante décadas en la prolongación de las jornadas, la realización de guardias excesivas y la disponibilidad prácticamente ilimitada de los profesionales.

Resulta especialmente significativo que buena parte de las críticas se concentren precisamente en uno de los avances más importantes de la reforma: la regulación de unas guardias más racionales, con límites efectivos a la duración de la jornada, mayores garantías de descanso y una mejor protección de la salud laboral del personal estatutario.

Durante demasiados años, las guardias han dejado de ser un instrumento excepcional de organización asistencial para convertirse, en muchos servicios, en un mecanismo estructural destinado a compensar la falta de planificación, la insuficiencia de plantillas y la ausencia de políticas eficaces de recursos humanos. El resultado ha sido conocido por todos: profesionales sometidos a jornadas de hasta 24 horas continuadas, elevados niveles de fatiga física y mental, riesgos para la seguridad y dificultades crecientes para atraer y fidelizar profesionales en el Sistema Nacional de Salud (SNS).

Lo que ahora plantean las comunidades autónomas es, en la práctica, mantener ese modelo. Un modelo que descarga sobre las personas trabajadoras las carencias organizativas de las administraciones y que pretende seguir resolviendo los déficits estructurales del sistema mediante el sacrificio personal de quienes sostienen diariamente la asistencia sanitaria.

El nuevo Estatuto Marco rompe con esa dinámica. Introduce un cambio de paradigma: las necesidades asistenciales no pueden seguir cubriéndose a costa de la salud de sus profesionales. La planificación de las plantillas, la organización eficiente de los servicios y la inversión suficiente en recursos humanos deben sustituir definitivamente a la dependencia de jornadas interminables y guardias excesivas.

Por ello, desde CCOO consideramos que la reacción de determinadas comunidades autónomas constituye la mejor demostración de que la reforma va en la dirección correcta. Cuando una norma limita el abuso de las jornadas, protege el descanso y refuerza los derechos laborales, quienes durante años han gestionado la sanidad apoyándose en la disponibilidad permanente de sus plantillas ven restringida una forma de organización que les ha resultado funcional, aunque profundamente injusta para sus profesionales.

No deja de resultar paradójico que las mismas administraciones que denuncian dificultades para cubrir plazas, fidelizar profesionales o garantizar el relevo generacional sean las que ahora rechazan una norma destinada precisamente a hacer más atractivas las condiciones de trabajo en el SNS. Difícilmente podrán incorporarse y mantenerse profesionales en un sistema que continúa considerando normales jornadas que ningún otro sector aceptaría como ordinarias.

A lo largo de toda la negociación del Estatuto Marco se ha intentado desacreditar la reforma, retrasar su tramitación y cuestionar los acuerdos alcanzados en la negociación colectiva. Sin embargo, las posiciones conocidas estos días evidencian cuál era el verdadero fondo del debate: no se discutía únicamente un texto legal; se discutía si las administraciones sanitarias estaban dispuestas a renunciar a un modelo basado en el sobreesfuerzo permanente de los profesionales.

CCOO reitera que el nuevo régimen de guardias constituye uno de los pilares esenciales de la reforma y representa un avance irrenunciable para garantizar la salud laboral, la seguridad clínica y la calidad asistencial. No existe una sanidad pública fuerte si quienes la sostienen trabajan exhaustos.

Por ello, exigimos que el nuevo Estatuto Marco continúe su tramitación sin retrocesos ni dilaciones y que el Parlamento preserve las medidas acordadas en la negociación colectiva. Cada intento de debilitar la regulación de las guardias supone perpetuar un modelo que ha demostrado ser perjudicial tanto para los profesionales como para el propio SNS.

Hoy, más que nunca, la reacción de determinadas comunidades autónomas confirma que CCOO tenía razón al defender esta reforma: el nuevo Estatuto Marco limita los abusos, equilibra las relaciones laborales, protege a quienes cuidan y obliga a las administraciones a gestionar mejor, en lugar de seguir confiando la sostenibilidad del sistema al esfuerzo ilimitado de sus profesionales.

FACEBOOK

TWITTER