Día Mundial de Acción por la Salud de las Mujeres en la FSS-CCOO

    La decisión de marcar el día 28 de mayo como el Día Mundial de la Salud de las Mujeres se tomó en una reunión de la Red Mundial por los Derechos Sexuales y Reproductivos, en Costa Rica, en 1987.

    29/05/2019.

    El día conmemorativo nace ligado a la reivindicación de los derechos sexuales y reproductivos, y así sigue, sobre todo en países en desarrollo, donde se da el 99% de la mortalidad materna (más de la mitad en África Subsahariana y casi un tercio en Asia Meridional).

    Según la OMS, cada día mueren en el mundo 830 mujeres por complicaciones prevenibles de embarazo y parto. Pero no es sólo la pobreza la que marca la diferencia entre la vida y la muerte, también lo son las leyes que no reconocen los derechos de las mujeres. Cada año mueren 47.000 mujeres víctimas de abortos inseguros y otros 5 millones sufren lesiones graves por la misma causa.

    En España, afortunadamente, tenemos un panorama que no es comparable, ni remotamente, con la realidad de otras regiones de mundo, pero no por eso en la FSS-CCOO dejamos de celebrar esta conmemoración. Es un día importante para, además de reivindicar el pleno respeto a los derechos sexuales y reproductivos, hacer visibles otras brechas de género en salud que sufrimos las mujeres, dentro y fuera del ámbito laboral.

    Desde la FSS-CCOO trabajamos cada día por lo más importante, la salud y la vida de las personas trabajadoras, y para hacerlo sin menoscabo de la salud de las mujeres, que conforman el 80% de las plantillas a las que representamos, reivindicamos para que se aplique en las políticas y medidas para la prevención de los riesgos laborales, la imprescindible perspectiva de género.

    Mujeres y hombres tienen realidades laborales distintas por muchas razones. Por un lado, se dedican a actividades, trabajos, sectores y categorías profesionales diferentes, es el fenómeno de la segregación ocupacional o sectorial. Además de las diferentes actividades, las mujeres presentan importantes condicionamientos sociales y diferencias biológicas y fisiológicas que tienen que ser muy tenidas en cuenta cuando hablamos de salud en el puesto de trabajo. Fruto de toda esta diferente situación, los riesgos laborales, accidentes y enfermedades profesionales, son distintos. Si los riesgos son distintos, las políticas de prevención también tienen que serlo, esta es básicamente la razón por la que decimos que es imprescindible que la salud laboral integre la perspectiva de género.

    En general, los accidentes de trabajo, que son el fenómeno más visible de riesgo laboral, se dan mucho más en los sectores masculinizados. En cambio, las enfermedades profesionales tienen mayor incidencia entre las trabajadoras.

    Las enfermedades de origen laboral son tan o más importantes que los accidentes, pero mucho más invisibles y escurridizas, pues sufren lo que llamamos el subregistro. Seguro que el hecho de que las Mútuas Colaboradoras de la Seguridad Social sean las que reconozcan las contingencias y a la vez paguen la prestación, tiene mucho que ver.

    Las trabajadoras son más dadas a sufrir las enfermedades laborales, básicamente por el tipo de actividad que desempeñan, que en general, tiene ciertas características: movimientos repetitivos y un alto riesgo ergonómico; altas cargas de trabajo infravalorado socialmente, casi siempre con el esfuerzo emocional de tratar con personas y no con cosas; ámbitos carentes de posibilidades de promoción, lo que provoca un fuerte riesgo psicosocial que se ve aumentado por la doble presencia y el estrés de cargar con gran parte del trabajo de cuidados en las familias. Este panorama encaja perfectamente con el dato de que las mujeres consumimos el 85% de psicofármacos que se recetan en España. También encaja al milímetro con nuestro sector de la Dependencia, donde los problemas músculo esqueléticos arruinan los cuerpos de las trabajadoras a partir de media edad y tienen todavía muy poco reconocimiento como enfermedad laboral.

    Desde nuestra Secretaría de Salud Laboral, junto con las de la Confederación, CCOO de Castilla y León, Aragón y País Valencià, nos hemos propuesto intervenir, sindical y preventivamente, sobre el consumo de fármacos y psicofármacos que se da entre las trabajadoras de las residencias para mayores. La herramienta va a ser un proyecto que bajo el lema "Tus Derechos, la mejor medicina", se va a desarrollar en tres años, en colaboración con el Plan Nacional sobre Drogas. Ya se ha comenzado a investigar, discutir, elaborar estudios, poner en marcha acciones y materiales... Todo enfocado a combatir este riesgo añadido que es la automedicación para poder afrontar el trabajo diario. Todo ello, evidentemente, irá acompañado por la lucha sindical diaria por unas mejores condiciones laborales en el sector.

    La invisible exposición a sustancias peligrosas o riesgos químicos, está muy presente en profesiones muy feminizadas como sanidad, peluquería o limpieza, situación que agrava el hecho de encontrarse también en las tareas de limpieza del hogar. El cuerpo de las mujeres se ve más afectado por el riesgo químico, ya que tiene un porcentaje de tejido adiposo mayor que el de los hombres (15%), donde se acumulan los tóxicos con más facilidad. Todos estos riesgos desarrollan enfermedades invalidantes e incluso mortales con el agravante de que, a causa del subregistro, su reconocimiento como de origen profesional es muy escaso, con los perjuicios que ello conlleva para la trabajadora.

    Otra muestra de nuestra lucha por la salud laboral con perspectiva de género es el importante y pionero proyecto que nuestras Secretarías de Salud laboral de la FSS-CCOO y Confederal, están llevando al respecto del riesgo químico, para sacar a la luz los riesgos invisibles que comporta la manipulación de medicamentos en nuestro sector. Recientemente tuvo lugar una reunión con el INSST para colaborar en la difusión de los materiales elaborados para sensibilizar y formar sobre este riesgo tan silencioso como peligroso.

    En esta fecha, es bueno recordar que el cuerpo no va en el contrato, y que la perspectiva de género es imprescindible para prevenir los riesgos laborales.

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